Los roedores buscan lugares tranquilos, oscuros y cercanos a fuentes de alimento, agua y refugio. Aunque no siempre son visibles, pueden permanecer durante semanas dentro de un negocio antes de que su presencia resulte evidente.
Algunos de sus escondites más frecuentes son:
Bodegas y áreas de almacenamiento.
Debajo de tarimas, estantes y mobiliario.
Cuartos de máquinas y registros.
Falsos plafones, muros huecos y ductos.
Detrás de refrigeradores, hornos y equipos.
Zonas cercanas a drenajes y tuberías.
Espacios con cartón, papel, basura o materiales acumulados.
Jardines, patios y áreas exteriores con vegetación abundante.
La presencia de excrementos, empaques roídos, ruidos durante la noche, manchas en paredes o un olor persistente puede indicar actividad de roedores.
También es importante revisar grietas, puertas sin sellar, coladeras y espacios alrededor de tuberías, ya que pueden funcionar como puntos de acceso.
Mantener el orden, almacenar correctamente los alimentos, retirar residuos y sellar posibles entradas ayuda a disminuir el riesgo. Sin embargo, cuando existe alguna señal, es recomendable realizar una inspección profesional para identificar el origen del problema y aplicar una solución adecuada.
En SERSEC ayudamos a comercios e industrias a prevenir, monitorear y controlar la presencia de roedores mediante soluciones seguras, responsables y adaptadas a cada instalación.
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